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lunes, 7 de julio de 2025

ZINC Y CAÍDA DEL CABELLO

Zinc en salud capilar: propiedades, déficit y papel en la caída del cabello

 El zinc es un mineral esencial cuya presencia en el organismo, aunque pequeña, resulta imprescindible para el correcto funcionamiento de numerosas funciones vitales. A menudo pasa desapercibido, pero su papel en la salud capilar es mucho más relevante de lo que se suele pensar. Está implicado en procesos clave como la división celular, la función inmunitaria, la síntesis de proteínas como la queratina y la protección antioxidante del folículo piloso, lo que lo convierte en un elemento importante en el mantenimiento del cabello.

Diversos estudios han demostrado que el déficit de zinc puede asociarse a una caída difusa del cabello, especialmente en forma de efluvio telógeno. Este tipo de caída suele estar desencadenado por situaciones de estrés físico o emocional, cambios hormonales o déficits nutricionales. En estos contextos, la falta de zinc puede contribuir a que el cabello entre prematuramente en fase de reposo, favoreciendo su caída.

Además de la caída, una deficiencia de zinc puede provocar uñas quebradizas, alteraciones en la piel, cicatrización lenta o una mayor predisposición a infecciones. Por ello, es importante valorar este mineral en pacientes que presentan estos signos, especialmente si conviven con una dieta pobre en alimentos ricos en zinc o con problemas digestivos que puedan dificultar su absorción.

El zinc se encuentra en alimentos como la carne roja, los mariscos (especialmente las ostras), los frutos secos, las legumbres y los lácteos. En dietas vegetarianas o muy restrictivas, la ingesta puede no ser suficiente, y además, ciertos compuestos presentes en vegetales (como los fitatos) pueden reducir su absorción intestinal. Por ello, hay casos en los que puede estar indicada la suplementación, siempre bajo supervisión médica.

En consulta, evaluamos de forma individualizada si existe déficit de zinc mediante una analítica específica, y solo en caso necesario se recomienda un suplemento. Es importante destacar que, aunque el zinc puede ser beneficioso en contextos concretos, no actúa como un tratamiento único o milagroso contra la alopecia. Su efectividad depende del diagnóstico preciso y de un abordaje integral del paciente, que combine estrategias nutricionales, médicas y tricológicas adaptadas a cada caso.

Referencias bibliográficas

  • Kil MS, Kim CW, Kim SS. Ann Dermatol. 2013;25(4):405–409.

  • Almohanna HM et al. Dermatol Ther (Heidelb). 2019.

  • NIH Office of Dietary Supplements – Zinc HealthProfessional Sheet

  • viernes, 4 de julio de 2025

    SUPLEMENTOS EN SALUD CAPILAR: ¿CUÁLES VALEN LA PENA?

    Alimentos ricos en hierro y vitamina C, esenciales para la salud capilar

    La pérdida de cabello puede tener múltiples causas: genéticas, hormonales, inflamatorias, nutricionales o emocionales. En este contexto, los suplementos orales se han convertido en una opción popular, pero no todos tienen la misma base científica ni el mismo impacto clínico. ¿Cuáles son los que realmente pueden marcar la diferencia?

    Uno de los más conocidos es la biotina (vitamina B7). Aunque es fundamental para el metabolismo de proteínas, grasas y carbohidratos —procesos esenciales para el crecimiento del cabello—, su efecto real solo se nota si existe un déficit, algo poco común en la población general. Sin embargo, puede ser útil tras partos, dietas estrictas o en situaciones de efluvio telógeno.

    La vitamina D, por su parte, merece una mención especial. Funciona como una hormona y participa en la regulación del sistema inmune y en la salud del folículo piloso. Diversos estudios han encontrado niveles bajos de vitamina D en pacientes con efluvio o alopecia areata, lo que sugiere que su suplementación puede ser beneficiosa en estos casos, siempre que esté indicada por analítica.

    Otro nutriente relevante es el hierro. La deficiencia de hierro —incluso sin anemia— puede estar asociada a la caída del cabello, sobre todo en mujeres jóvenes. Evaluar la ferritina sérica y otros parámetros permite decidir si una suplementación está justificada.

    También conviene prestar atención al zinc, un oligoelemento involucrado en la reparación tisular, la función inmune y el crecimiento del cabello. Su déficit puede causar efluvio, aunque el exceso también puede ser perjudicial. Por eso, como en todos los casos, el equilibrio es la clave.

    Otros ingredientes como la L-cistina, la L-metionina, el ácido fólico, las vitaminas del grupo B o extractos como el mijo o el sabal serrulata, pueden encontrarse en fórmulas comerciales con evidencia variable. Aunque muchos de estos compuestos no causan daño, no siempre están indicados ni son efectivos por sí solos.

    En resumen, los suplementos pueden ser útiles, pero su éxito depende de una correcta indicación médica. En nuestra consulta realizamos un abordaje integral, combinando analítica, diagnóstico capilar y tratamiento personalizado según cada caso. No se trata de tomar “vitaminas para el pelo” de forma generalizada, sino de identificar las causas reales y actuar con criterio clínico.

    Referencias: