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jueves, 10 de julio de 2025

¿QUÉ RELACIÓN TIENE EL HIERRO CON LA CAÍDA DEL CABELLO?

Suplementos nutricionales junto a rodajas de limón ricos en vitamina C, que favorecen la absorción de hierro.

La caída del cabello es una de las consultas más frecuentes en dermatología y tricología. Aunque existen múltiples causas posibles, desde el estrés hasta factores hormonales o genéticos, uno de los factores más infradiagnosticados es el déficit de hierro.

El hierro es un mineral esencial para el organismo. Su principal función es participar en la formación de hemoglobina, que transporta el oxígeno en la sangre. Pero su influencia va más allá: está implicado en el metabolismo celular, el sistema inmunitario y también en el crecimiento del cabello. De hecho, el folículo piloso es una de las estructuras que más rápido se divide del cuerpo humano, por lo que necesita un aporte constante de nutrientes y oxígeno para funcionar correctamente.

Cuando el hierro escasea, el cuerpo prioriza las funciones vitales y puede “ahorrar” recursos limitando el crecimiento capilar. El resultado: el cabello entra en fase de caída, lo que se conoce como efluvio telógeno.

Este tipo de caída puede presentarse de forma difusa, es decir, repartida por todo el cuero cabelludo, y es especialmente común en mujeres jóvenes con menstruaciones abundantes, personas vegetarianas, pacientes con dietas restrictivas o con problemas digestivos que dificulten la absorción del hierro (como gastritis o celiaquía).

Aunque en muchos casos se recurre directamente a suplementos, es fundamental realizar primero una analítica que incluya ferritina (el depósito de hierro), hierro sérico y hemoglobina. Solo así puede determinarse si realmente hay una deficiencia que justifique el tratamiento.

Una vez diagnosticado el déficit, se puede indicar una pauta de hierro oral adaptada al grado de carencia. Además, conviene recordar que una alimentación equilibrada es clave para mantener unos niveles óptimos. El hierro se encuentra en alimentos como las carnes rojas, mariscos, huevos, legumbres, frutos secos y vegetales de hoja verde, pero su absorción varía. Por ejemplo, el hierro de origen animal (hemo) se absorbe mucho mejor que el vegetal (no hemo), aunque este último mejora si se acompaña de vitamina C.

En resumen, si notas que tu cabello se cae más de lo habitual, no subestimes el papel que puede tener el hierro. A veces, una simple analítica puede marcar la diferencia entre un diagnóstico certero y meses de frustración. Consulta siempre con un profesional antes de iniciar cualquier suplementación.

Referencias:

viernes, 4 de julio de 2025

SUPLEMENTOS EN SALUD CAPILAR: ¿CUÁLES VALEN LA PENA?

Alimentos ricos en hierro y vitamina C, esenciales para la salud capilar

La pérdida de cabello puede tener múltiples causas: genéticas, hormonales, inflamatorias, nutricionales o emocionales. En este contexto, los suplementos orales se han convertido en una opción popular, pero no todos tienen la misma base científica ni el mismo impacto clínico. ¿Cuáles son los que realmente pueden marcar la diferencia?

Uno de los más conocidos es la biotina (vitamina B7). Aunque es fundamental para el metabolismo de proteínas, grasas y carbohidratos —procesos esenciales para el crecimiento del cabello—, su efecto real solo se nota si existe un déficit, algo poco común en la población general. Sin embargo, puede ser útil tras partos, dietas estrictas o en situaciones de efluvio telógeno.

La vitamina D, por su parte, merece una mención especial. Funciona como una hormona y participa en la regulación del sistema inmune y en la salud del folículo piloso. Diversos estudios han encontrado niveles bajos de vitamina D en pacientes con efluvio o alopecia areata, lo que sugiere que su suplementación puede ser beneficiosa en estos casos, siempre que esté indicada por analítica.

Otro nutriente relevante es el hierro. La deficiencia de hierro —incluso sin anemia— puede estar asociada a la caída del cabello, sobre todo en mujeres jóvenes. Evaluar la ferritina sérica y otros parámetros permite decidir si una suplementación está justificada.

También conviene prestar atención al zinc, un oligoelemento involucrado en la reparación tisular, la función inmune y el crecimiento del cabello. Su déficit puede causar efluvio, aunque el exceso también puede ser perjudicial. Por eso, como en todos los casos, el equilibrio es la clave.

Otros ingredientes como la L-cistina, la L-metionina, el ácido fólico, las vitaminas del grupo B o extractos como el mijo o el sabal serrulata, pueden encontrarse en fórmulas comerciales con evidencia variable. Aunque muchos de estos compuestos no causan daño, no siempre están indicados ni son efectivos por sí solos.

En resumen, los suplementos pueden ser útiles, pero su éxito depende de una correcta indicación médica. En nuestra consulta realizamos un abordaje integral, combinando analítica, diagnóstico capilar y tratamiento personalizado según cada caso. No se trata de tomar “vitaminas para el pelo” de forma generalizada, sino de identificar las causas reales y actuar con criterio clínico.

Referencias: